In memoriam: Verónica Blackburn

11[infobox bg=”gray” color=”black” opacity=”on” subtitle=”IMG Verónicablackburn.cl”]TXT Daniel Greve[/infobox] Muy de a poco, los mails que comenzaban con good morning darlings y cerraban con tralalá, Veronique –en los que comentaba graciosamente las noticias de la semana de El Mercurio, para terminar con una seguidilla de recetas– dejaron de llegar. Quien remitía era la cocinera y empresaria gastronómica Verónica Blackburn, quien falleció –luego de un complejo cáncer– el pasado 25 de julio, a los 65 años. Sus mails eran, para muchos, los más sabrosos de la semana. El último que recibí, –curiosamente en un nuevo formato tipo newsletter– fue el 23 de julio de 2013, hace dos años, en la misma época en que dejé de topármela trotando con su personal trainer en el parque de Américo Vespucio. Posiblemente, la enfermedad comenzaba ya a hacerse evidente. Pero Verónica era una mujer potente, que no se rendía fácil. De mucho carácter, y al mismo tiempo dulce y de sonrisa fácil. Voz pastosa, inolvidable; pelo rubio, corto, perfecto. Preciosa y elegante. Más de alguien dijo que era la Greta Garbo de la cocina chilena. Y cómo no. Su pañuelo Chanel y su estampa europea eran apenas un guiño. Sus constantes viajes a París –incluso tomó un rápido curso en el Ritz-Carlton de esa ciudad– eran alimento permanente de esa alcurnia, de esa elegancia.

Los correos electrónicos de Verónica eran esa catarsis con su grupo de cocina más querido –el Club de Tobi– al que pude asistir un par de veces junto con más hombres con ganas de cocinar –y bajar las botellas de Carmen que Verónica repartía generosamente–. Ella era como la cocinera-mamá y nosotros, los alumnos, las ovejas descarriadas. En su imponente tienda amarilla de Alonso de Córdova, que lleva su nombre, estos niños con cuerpo de hombres se juntaban para comer de la mano elegante y sabrosa de una mujer desprendida con sus recetas y con sus congéneres, ya que para ellas, tiempo después, creó el club de cocina La Revancha de Lulú. Su estilo era único. No había complicaciones. Si algún Tobi preguntaba por algún ingrediente que no encontraba, Verónica respondía en fácil: “el menú, una terrine de jabalí. Si no encuentran, pónganle conejo ó ciervo ó algún bicho de cuatro patas de carne fuerte. Happy weekend”.

Creemos que no existe mejor homenaje para Verónica Blackburn que compartir lo que ella compartía: recetas. Aquí, una de mis favoritas y, debo reconocer, una de las pocas que pude replicar con mediana gracia.

POLLO A LA MARROQUÍ [Para 8 personas)

½ taza de aceite de oliva
3 tazas de cebolla picada pluma
2 a 3 dientes de ajo picados finos
2 cucharadas de pimentón en polvo
2 cucharaditas de sal
2 cucharaditas de cúrcuma
2 cucharaditas de semilla de cilantro molida
2 cucharaditas de pimienta molida
1 cucharadita de comino
1 cucharadita de jengibre
2 tazas de tomates colados y picados
3 cucharadas de jugo de limón
8 piernas de pollo enteras
1 berenjena cortada en cubos de 3cm
1 cucharadita de tomillo
½ taza de almendras peladas, tostadas
½ taza de cilantro fresco picado

En una olla grande y ancha calentar ¼ taza de aceite de oliva, añadir las cebollas y ajo, tapar y cocinar hasta que las cebollas estén suaves revolviendo de cuando en cuando, unos 30 minutos. Añadir pimentón, sal, cúrcuma, semilla de cilantro, pimienta, comino y jengibre, revolver 1 minuto, añadir tomates, 1 taza de agua y 3 cucharadas de jugo de limón. Hervir 1 minuto. Retirarle la piel al pollo y cortarlo en dos. Aliñar con sal y añadir a la salsa, reducir al mínimo y hervir unos 15 minutos. Cortar la berenjena en cubos de 3cm, colocar en un colador y salar. Dejar estilar ½ hora, luego saltear los trozos en 2 cucharadas de aceite de oliva. Cuando el pollo esté listo, añadir la berenjena a la salsa junto con el tomillo y hervir 10 minutos más. Corregir la sazón, añadir un poco más de jugo de limón, colocar en una fuente y espolvorear con almendras tostadas y cilantro.

Daniel Greve

Director + Editor General A estas alturas, y por culpa de las eternas y abundantes ingestas con ánimo profesional, podría ser una especie de Buda. Es decir, podría tener un foie gras en lugar de un hígado. Por suerte no. Sólo es un cronista gastronómico y de vinos que llega al Nirvino a editar y escribir, gracias a su buen paladar y su estómago blindado. daniel@emporiocreativo.cl

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NOS PIXELAMOS DE VEZ EN CUANDO. Y LEVITAMOS, DESPUÉS DE LEER Y BEBER. NIRVINO ES NUESTRA CONCEPCIÓN TERRENAL DE LO QUE QUEREMOS QUE SEA UN PORTAL DE VINOS Y COCINA QUE HABLA DE ESOS SABORES CELESTIALES, DE ESOS PRODUCTOS QUE PONDRÍAMOS EN NUESTRO NIRVANA PERSONAL, PERO QUE QUEREMOS CONOCER EN UN LENGUAJE CERCANO Y DESENFADADO. ASÍ, EL NIRVINO ES NUESTRA PROPIA VERSIÓN, NUESTRO CABLE A TIERRA CON LOS VINOS, PLATOS, ENÓLOGOS, SOMMELIERS Y COCINEROS QUE MÁS NOS ENCANTAN. NIRVINO ES EL NIRVANA DEL VINO: LEER, BEBER, LEVITAR.



STAFF EDITORIAL
Daniel Greve
Director Editorial + Editor
A estas alturas, y por culpa de las eternas y abundantes ingestas con ánimo profesional, podría ser una especie de Buda. Es decir, podría tener un foie gras en lugar de un hígado. Por suerte no. Sólo es un cronista gastronómico y de vinos que llega al Nirvino a editar y escribir, gracias a su buen paladar y su estómago blindado. daniel@emporiocreativo.cl
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Así como existen headhunters, Consuelo es una cazadora de ideas y proyectos. Si se cruzan con ella y los sorprende con el cerebro baldío, no será extraño que sientan la trepidante necesidad de crear. Porque Consuelo llega al Nirvino para exprimir conceptos y cosechar ideas con su inconfundible toque femenino. consuelo@emporiocreativo.cl
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La creatividad sería sólo una utopía sin una buena pista de aterrizaje. Llegar desde el cielo hasta el suelo, sin sustento, sonaría más a aterrizaje forzoso. Tras su llegada desde Australia y luego de trabajar un año en Google, Fabiola se transformó en la chica en la que hay que creer. La persona que hace realidad todas esas ideas que flotan y que necesitan a alguien con los brazos abiertos, dispuesto a atraparlas. Y claro, llevarlas a números. fabiola@emporiocreativo.cl
Loreto Oda
Periodista
Viene de perogrullo si les contamos que, además del diseño, el contenido es fundamental en Emporio Creativo y, por añadidura, en Nirvino. Loreto tiene buena pluma, experiencia en medios –trabajó en la sección Lifestyle de América Economía– buen apetito y, lo más importante, es una apasionada por la buena cocina. Ergo, tiene espíritu nirvínico de sobra para esto de leer, beber y levitar.
Carla Gálvez
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Nada mal: además de llevar las cuentas de todo el mundo; aparte de ser algo así como un contenedor emocional en días de cierre y pánico; y no bastando con ser nuestra hada-madrina-emporiana, resolviendo temas domésticos y apagando incendios en nuestra cocina i+D, Carla es cocinera por lo que, de vez en cuando, le pedimos que revuelva la olla con nosotros. #GirlPower. info@emporiocreativo.cl
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